
Cuando se habla de calcio, la asociación inmediata suele ser con la salud ósea. Aunque esta relación es correcta, resulta incompleta. El calcio es uno de los minerales más abundantes del cuerpo humano y cumple funciones fundamentales que van mucho más allá de la estructura esquelética.
Para el profesional de la salud, comprender las funciones del calcio en el organismo de manera integrada es esencial para un abordaje clínico más preciso, especialmente en contextos metabólicos, hormonales y digestivos.
El calcio como regulador metabólico
Alrededor del 99 % del calcio corporal se almacena en huesos y dientes, pero el 1 % restante desempeña funciones críticas en la regulación fisiológica. Incluso pequeñas variaciones en las concentraciones séricas de calcio pueden tener impactos significativos en el funcionamiento celular.
En el metabolismo energético, el calcio actúa como segundo mensajero intracelular, participando en procesos como:
- activación enzimática;
- contracción muscular;
- liberación de neurotransmisores;
- señalización celular.
Este papel regulador explica por qué el organismo mantiene los niveles de calcio en sangre bajo un control estricto, incluso a costa de la movilización ósea cuando es necesario.
Relación entre el calcio y el sistema hormonal
El metabolismo del calcio está profundamente influenciado por el sistema endocrino. Hormonas como la hormona paratiroidea (PTH), la vitamina D activa y la calcitonina regulan la absorción intestinal, la excreción renal y la movilización ósea.
Además, el calcio participa indirectamente en la modulación hormonal al influir en:
- la secreción de insulina;
- la liberación de hormonas tiroideas;
- la contracción de las células musculares lisas, incluidas aquellas involucradas en la función vascular.
Por lo tanto, los desequilibrios en el metabolismo del calcio pueden reflejar alteraciones hormonales y metabólicas más amplias, incluso en ausencia de síntomas óseos evidentes.
Calcio y función muscular: más allá de la contracción
La contracción muscular depende directamente del calcio intracelular. Este permite la interacción entre la actina y la miosina, tanto en el músculo esquelético como en el cardíaco y el liso.
Cuando la ingesta o la regulación del calcio se ve comprometida, pueden presentarse manifestaciones como:
- fatiga muscular;
- calambres;
- disminución de la eficiencia contráctil;
- alteraciones del ritmo cardíaco, en casos más extremos.
Por ello, el calcio no debe considerarse únicamente como un nutriente estructural, sino como un elemento funcional esencial para el movimiento y el rendimiento fisiológico.
El papel del calcio en la digestión y la absorción de nutrientes
En el tracto gastrointestinal, el calcio participa en la activación de enzimas digestivas y en la señalización que regula la motilidad intestinal. Su absorción ocurre principalmente en el intestino delgado y depende de factores como:
- la presencia de vitamina D;
- un pH intestinal adecuado;
- la integridad de la mucosa intestinal.
Alteraciones digestivas, inflamación intestinal o baja biodisponibilidad pueden comprometer la absorción del calcio, incluso cuando la ingesta dietética parece suficiente. Este aspecto es especialmente relevante en la práctica clínica, ya que síntomas digestivos inespecíficos pueden coexistir con una deficiencia funcional del mineral.
¿En qué situaciones el calcio merece especial atención?
Aunque la necesidad de calcio varía según la edad, el sexo y la condición clínica, algunos perfiles requieren mayor atención:
- mujeres en el climaterio y posmenopáusicas;
- personas mayores;
- individuos con baja ingesta dietética;
- personas con trastornos de absorción intestinal;
- pacientes con alta demanda muscular o metabólica.
En estos casos, evaluar la ingesta total de calcio — dieta, suplementación y biodisponibilidad — es más relevante que centrarse únicamente en la cantidad consumida.
Suplementación: criterio por encima de la tendencia
Con el avance de las formulaciones, los suplementos de calcio han pasado a considerar no solo la cantidad del mineral, sino también su forma química, absorción y tolerancia gastrointestinal.
En la práctica profesional, la suplementación puede contemplarse como parte de una estrategia nutricional más amplia, especialmente cuando la dieta no cubre las necesidades o cuando existen limitaciones fisiológicas de absorción. La elección siempre debe basarse en una evaluación individual, y no en protocolos genéricos.
Conclusión
El calcio es un mineral sistémico con impacto directo en el metabolismo, la función hormonal, la digestión y la contracción muscular. Reducirlo únicamente a la salud ósea limita la comprensión de su verdadero papel en el organismo.
Para los profesionales de la salud, adoptar una visión ampliada del calcio permite tomar decisiones más acertadas, tanto en la orientación dietética como en la evaluación de la necesidad de suplementación. Cuidar el calcio es cuidar el cuerpo en su totalidad.

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